
Si tienes los codos, ásperos, frótatelos en la ducha con un poco de limón e hidrátalos después con mucha crema. Si siguen rugosos o endurecidos, masajéalos con el cepillo de las uñas y ponte cada dia unas gotas de aceite para bebés.
No permitas que los obstáculos de la vida, borren de tu rostro esa bella sonrisa.
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